Vivir con incertidumbre

Vivir con incertidumbre

Ha llegado la pandemia y ha puesto tu vida patas arriba. No sabes si vas a llegar a enfermar, cuando se acabará el estado de alerta, si vas a tener una crisis, cuántos cambios se van a producir en nuestras vidas… Todo esto, además, se está produciendo de manera muy rápida y te produce una gran incertidumbre.

Falsa creencia

Las personas tenemos la falsa creencia de que podemos controlar, sino todo, por lo menos casi todo en nuestra vida. Creías saber que iba a pasar al día siguiente y de repente, un día se declara el estado de alerta y se pone tu vida patas arriba. Entonces, es cuando te das cuenta que realmente no controlas casi nada y aparece ese miedo a no tenerlo todo controlado, a perder el control. Y es esa falta de control que te hace sentir y vivir con miedo.

El miedo no es malo

El miedo es un mecanismo de defensa del cuerpo que nos avisa de los posibles peligros. Cuando no sabes lo que te va a pasar, esa incertidumbre tu mente la interpreta como un peligro, porque no sabe las consecuencias de algo que es nuevo, no sabe si lo que va a pasar va a ser bueno para ti o no y por eso se dispara el miedo para que estés en alerta. Es una manera de protegerte ante los posibles peligros. No quiere decir que los cambios que se produzcan sean malos, simplemente no sabe si serán buenos para ti y te pone en alerta. 

Pero no puedes dejarte dominar por el miedo porque lo que hace es producir cortisol, una hormona que hace que bajen tus defensas y es ahora cuando más las necesitas para combatir el posible virus.

Ansiedad

Otra de las consecuencias  de la incertidumbre es la ansiedad. También es un mecanismo de defensa del cuerpo que surge cuando te anticipas a lo que va a ocurrir. Piensas que esos cambios no serán buenos, que habrá una gran crisis… y es ese miedo imaginario lo que te produce ansiedad. ¿Imaginario? si, porque tienes que darte cuenta que realmente no sabes lo que va a ocurrir. Te lo puedes imaginar, pero realmente no lo sabes.

Fíjate cuando se declaró el estado de alerta, pensabas mañana voy a hacer esto o lo otro…tenías tus planes y de repente se declara el estado de alerta y cambia todo. Tienes que quedarte en casa y ya no haces nada de lo que tenías pensado. Pensabas que sabías lo que iba a pasar al día siguiente y no fue así. Entonces, ¿cómo puedes saber lo que va a pasar de aquí a un tiempo? 

Tampoco lo sabes. Pero, ¿para qué quieres preocuparte ahora por algo que ni siquiera sabes si va a llegar? Es un sufrimiento innecesario. Y si ocurre, ya te preocuparas cuando llegue el momento.

Cambia el foco

Debes cambiar el foco. La cuarentena nos ha traído cosas desagradables: muertos y gente sufriendo mucho, familias separadas,…  pero también nos ha traído cosas buenas. Fíjate en ellas:

  • El agujero de la capa de ozono se está cerrando. El otro día leí que estaba igual que hace 30 años. Esto es importante porque nos protege de los rayos del sol.
  • Menor contaminación. Se han parado fábricas y hay menos tráfico a nivel mundial por lo que la contaminación ha disminuido y el aire está mucho más limpio. En países como China que no se veía el cielo por la alta cantidad de contaminación, ahora ya pueden volver a verlo.
  • Se están reproduciendo muchos animales. La tranquilidad con la que viven ahora ha favorecido su multiplicación incluso en animales en peligro de extinción.

Más solidaridad. En el día a día las personas vamos a lo nuestro, y somos competitivas pero cuando surge un problema común nos unimos más y somos más solidarios:

  • En muchos sitios hay escasez de mascarillas o las que hay son muy caras y no están al alcance de todos. Esto ha hecho que muchas personas se dediquen a fabricarlas en su casa, de forma altruista para hacérselas llegar a todo el que las necesite
  • Las personas mayores son las más vulnerables y no deben salir de casa para nada. Por eso, vemos a vecinos preocupándose por hacerles la compra, o llamando, si viven solas, para asegurarse que están bien.

Hay compañerismo y más unión entre todos y desaparece un poquito el egoísmo. En todas esas cosas buenas es en las que tienes que fijarte. Hay muchos ejemplos más, búscalos.

Nos esperan cambios

Estamos viviendo una época que nos va a provocar muchos cambios. Cuando se levante el estado de alerta, se hará de forma escalonada. No vamos a volver a llevar la vida de antes al instante, será progresivo. Esto, nos traerá unas consecuencias, que no sabemos exactamente lo que nos depara el futuro, pero sí que va a implicar cambios, puede que algunos incluso grandes.

Pero que haya cambios no significa que sean malos, pueden ser muy buenos. De todas maneras, no te preocupes  porque las personas estamos preparadas para adaptarnos a cualquier cambio. No tienes más que mirar a nuestros antepasados que han pasado por guerras, han pasado por crisis, han pasado por epidemias y a pesar de todo esto nosotros hemos llegado hasta aquí, porque esas personas se adaptaron a los nuevos cambios que  les tocó vivir. Ellos han podido, nosotros también porque todos somos personas, todos somos humanos y el humano está preparado para adaptarse a  cualquier cambio.

Actitud de aprendizaje 

Para adaptarnos a los cambios  tenemos que tener también una actitud de aprendizaje. Es decir, que no  tienes que aferrarte a lo que ya conoces. Porque cuando las personas nos aferramos a lo que ya conocemos, no vemos más allá de eso. Entonces no puedes decir es que yo quiero que todo sea como antes, quiero hacer eso y quiero hacerlo así. Muchas cosas que conocías van a desaparecer.

Debes tener una afán de curiosidad. Todos tenemos una recursividad y una creatividad que nos va a ayudar a hacer esos cambios. 

Somos exploradores por naturaleza. Fíjate en los niños cuando son pequeños ese afán que tienen por aprender cosas nuevas, están siempre buscando qué aprender, tienen una gran curiosidad por saberlo todo. Pero a medida que nos hacemos mayores, creemos que lo sabemos todo y perdemos esa curiosidad. Porque claro, si ya me los sé no tengo curiosidad por conocer nada más.

Tenemos que recuperar esa curiosidad que hay en nosotros para poder ver más allá de lo que ya conocemos, porque hay que tener en cuenta, que las nuevas oportunidades están en lo desconocido.

Resiliencia

Si eres de esas personas que lo estás pasando mal, no te preocupes, todo va a salir bien. Todas las personas tenemos una resiliencia interior que es innata en nosotros, que nos ayuda a salir de las malas situaciones.  Te estarás diciendo yo no creo que tenga eso: lo tienes. Es algo innato en nosotros y sino echa la mirada hacia atrás y seguro que te encuentras en más de una situación en la que te has visto pasando una situación dura, difícil, incluso que creías que no ibas a salir o que se te cae el mundo encima y aquí estás.

Has superado esa situación y ¿qué es lo que te ha hecho superarlo? esa resiliencia, esa fuerza interior que te hace resurgir cuando hay grandes problemas , para que avances y salgas airosa de  la situación. No la ves porque realmente no la necesitas, pero que sepas que en el momento que la necesites, esa fuerza interior volverá a salir y te ayudará. Siempre está ahí la resiliencia, es algo innato y nunca se pierde, la tienes para siempre que te haga falta. Confía en que está ahí y siempre va a estar.

Resumen

Recuerda que no puedes controlarlo todo, hay muchas cosas que se nos pasan escapan a nuestro control.

Lo bueno de esto también es que puedes tomarte la vida como si fuera un juego, vivir el momento a momento y esperar a ver qué te depara el día de después, el siguiente momento, a ver  que hay, como si fuera un juego.

Vive la vida, disfrútala y diviértete que la vida son dos días y hay que divertirse.

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