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El perfeccionismo

El perfeccionismo

Qué es el perfeccionismo

Si con frecuencia crees que nada de lo que haces es suficiente, que nunca está bastante bien; si tardas demasiado en entregar tus trabajos o proyectos porque los revisas una y otra vez; si te esfuerzas más del 100% en todo lo que haces porque sino eres un fracaso; si tienes problemas de ansiedad social; entonces seguramente eres demasiado perfeccionista.

El perfeccionismo se relaciona con pensamientos y comportamientos destinados a alcanzar unas metas demasiados elevadas y poco realistas. Esto hace que interfiera en tus propias posibilidades de éxito. Nunca te sientes satisfecha con tus logros, porque no te parecen suficientes y eso hace que nunca estés satisfecha con lo que haces.

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El perfeccionismo es una actitud muy extendida en la sociedad que responde a un fenómeno cultural reforzado por los medios y las creencias religiosas. Pero quien busca la perfección muchas veces debe pagar un alto precio por ello como problemas de salud, falta de autocontrol, problemas de relaciones sociales y una baja autoestima.

Qué causa el perfeccionismo

Por lo general, los perfeccionistas han aprendido desde su infancia que los demás los valoran por sus logros, y no por sus cualidades personales. Puedes haber vivido en un ambiente en el que los fallos no son aceptados o tolerados, o en el que el fracaso es considerado como algo terrible, que traerá consecuencias muy negativas: castigo, rechazo, humillación…

Como consecuencia, puedes haber aprendido a valorarte a ti mismo en función de la aprobación de los demás. De este modo, tu autoestima estará basada en hechos externos. Esto puede hacer que seas demasiado sensible a las críticas y opiniones de los demás, pues tu autoestima depende de ellas. Para protegerte de dichas críticas y mantener tu autoestima alta, intentarás hacer perfecto todo aquello que pueda ser objeto de crítica por parte de los demás, todo aquello en lo que los demás puedan observarte y juzgarte.

Qué hay detrás del perfeccionismo 

  • Miedo al fracaso: crees que si no consigues un objetivo significa que vales poco y te hace sentir inferior a los demás. Esto te lleva a atrasar o incluso a no realizar las tareas porque nunca son suficientemente buena
  • Miedo a cometer errores: crees que cometer un «error» es fracasar.
  • Miedo a la opinión negativa de los otros: temes que si los demás ven que no consigues lo que te propones no te aceptarán o los decepcionarás.
  • Pensamiento extremista: piensas que es todo o nada, blanco o negro. Pero no ves los puntos intermedios que hay entre el éxito y el fracaso
  • Deberías: tienes normas demasiado rígidas sobre lo que debes hacer o conseguir  «debería ser…, debería hacer…»
  • Compararte con los demás: crees que los demás consiguen las cosas de forma fácil y sin mucho esfuerzo y en cambio a ti te cuesta mucho y no obtienes los resultados que buscas
  • Objetivos poco realistas: si los objetivos son muy grandes no los conseguirás y hará que tengas sentimientos que bajen tu autoestima

 Signos característicos de las personas perfeccionistas

Los principales signos que manifiestan las personas perfeccionistas son:

  • Siempre estás dispuesta a agradar. Viene de la niñez cuando eras recompensado por padres y profesores por tu buena conducta. Intentas impresionar a los demás pero si no lo logras te sientes frustrada e insegura
  • Es el precio del éxito. Sabes que la perfección te hace daño pero quieres evitar ser mediocre a toda costa aunque sea con normas estresantes y poco razonables
  • Críticas a los demás. Exiges a los demás la misma perfección que tú buscas.
  • No tomas riesgos. Te decidirás por realizar trabajos que tengan el éxito asegurado. No quieres correr riesgos por miedo al fracaso
  • No te abres con los demás. Tienes miedo a ser rechazada y a verte vulnerable delante de los demás
  • Obsesión. Ante cualquier pequeño «error» te obsesionas y «lloras» como si te fuera la vida en ello
  • Todo es personal. Cualquier problema que surja lo tomas personal y crees que tú eres el problema «no soy suficientemente buena»
  • Te pones a la defensiva cuando te critican. En cuanto ves una pequeña crítica saltas a defenderte. Necesitas proteger tu frágil imagen personal y la forma en que los otros te ven
  • Sientes que nunca es suficiente. Como la perfección es imposible crees que algo te falta y que nunca lograras el éxito y por eso tienes siempre muchas cosas por hacer
  • Disfrutas con los errores de los otros. Cuando es el otro el que se equivoca sientes alivio o incluso placer
  • Añoras la época escolar. En el colegio se puede medir lo buena que eres con las notas y eso te hacía sentir bien. Ahora, fuera de ese ámbito, las mediciones son muy diferentes y te sientes insegura
  • Te sientes culpable. El perfeccionismo está muy relacionado con la depresión, la ansiedad, la vergüenza y la culpa porque los perfeccionistas no son auténticos , porque tienes un escudo que te protege para no mostrarte vulnerable

Beneficios de dejar de ser perfeccionista

  • Mejora tu salud. Al dejar de ser perfeccionista te quitas estrés y ansiedad.
  • Sentirás más confianza y seguridad. Si ves que no hace falta ser perfecto tienes más confianza y seguridad porque ves que puedes conseguirlo. Ser perfecto nunca lo conseguías
  • Mejoran tus relaciones sociales. Si tú ya no eres perfeccionista tampoco buscarás la perfección en los demás y te será más fácil aceptarlos
  • Optimizas tu tiempo. No necesitarás tanto tiempo para repasar una y otra vez tus trabajos y podrás dedicar ese tiempo a otras cosas

Cómo superar el perfeccionismo

  • Rebaja tu nivel de exigencia. Tienes que ser consciente de que nadie es perfecto y por lo tanto tú tampoco. Esfuérzate en hacer las cosas lo mejor posible y ya. No busques que esté perfecto.
  • No te critiques. Cuando las cosas no salgan como tú esperabas no te digas «es que soy tonta, no valgo para nada»… Ese diálogo interno no soluciona nada y hace mucho daño. Si no te sale como esperabas di «lo intenté, a la próxima saldrá mejor»
  • No lo pienses tanto. Cuando termines algo haz un repaso para ver que no hay errores que hayan pasado desapercibidos y listo. Preséntalo ya, no le des más vueltas. Está bien porque lo has hecho lo mejor que has sabido.
  • Vive el proceso. No te fijes sólo en el resultado, fíjate en el proceso de esa actividad y disfrútalo
  • Valora el trabajo y sus resultados, aunque no sean perfectos
  • Aceptate a tí misma. Quierete, respetate y acepta que nadie es perfecto
  • Date el permiso de equivocarte. Si aceptas que no eres perfecto podrás darte el permiso de equivocarte y verás que no se acaba el mundo
  • No seas tan rígida para disfrutar de todas las vivencias
  • Revisa los «errores» que has cometido en tu vida. Muchos de ellos ni siquiera te acordarás y los demás verás que no fueron tan catastróficas las consecuencias e incluso algunos se pudieron reparar
  • No hay errores. Si algo no sale como esperabas aprende de ese resultado para la próxima vez. Siempre te dejará una lección que te ayudará a ir madurando
  • Ponte metas razonables. Ponte metas que sepas puedes lograr y no te compares con nadie. Cada persona lleva su proceso

Es bueno intentar hacer las cosas lo mejor que sabemos pero sin buscar la perfección. Nadie es perfecto y eso te creará fustración.

No seas tan exigente contigo, relájate y aprende a disfrutar más la vida. No importa si eres más o menos perfecta sino disfrutar la vida que son tres días

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