¿Son mis creencias limitantes?

¿Son mis creencias limitantes?

¿Qué es una creencia?

Una creencia es una idea que una persona da por verdadera sin tener evidencias de ello.  Son el eje sobre el que construyes tu existencia. Son “tus verdades” y son la base que inspiran tus conductas. Influyen de manera directa en cómo piensas y actúas.

Cada uno de nosotros llevamos puestas unas gafas. A través de ellas ves el mundo y a ti mismo. Estas gafas dependen de tus experiencias, tu educación , emociones y relaciones con otras personas. Según las gafas que lleves así ves el mundo. Esas gafas harán que te formes nuevas creencias o que revalides las que ya tienes.

Los sistemas de creencias son un conjunto de normas bajo las cuales vives. Afectan a la percepción que tienes de ti misma, de los demás y de las cosas y situaciones que te rodean. Es un sistema personal mediante el cual ves el mundo.

Las creencias muchas veces son inconscientes, no las ves y por tanto, no eres consciente de cómo influyen en tu vida. A veces, incluso te aferras a ellas sin darte cuenta, que aunque en su origen pudieron ser válidas, ahora sólo actúan como bloqueos para tu desarrollo o para alcanzar tu meta de éxito.

Cuando una creencia se instala en ti de una forma sólida y consistente  tu mente no tiene en cuenta las experiencias que contradicen esa creencia para evitar conflicto entre la realidad y tu pensamiento

Las creencias provienen de dos fuentes:

  • Externas. Cuando se originan de la interiorización de las creencias de la gente que nos rodea y la imitación de su conducta, sobre todo si es avalada por el éxito social. Es fundamental en la formación de la personalidad del niño. Son las creencias culturales, políticas y religiosas
  • Internas. Cuando surgen del propio pensamiento, experiencia y convicciones. Están muy relacionadas con la autoestima, el autoconcepto y las expectativas que te pones a ti misma

Tanto unas como otras están tan implantadas en nuestra manera de pensar que son inconscientes, automáticas. Nos regimos por ellas a la hora de actuar pero muchas veces no somos conscientes.

También hay creencias globales que son aquellas ideas que son aceptadas por todos. Por ejemplo, hace algunos siglos había la creencia generalizada de que la Tierra era plana. Y era tan fuerte esa creencia que cuando alguien se atrevió a contradecirla fue quemado en la hoguera.

Las creencias pueden ser también:

  • limitantes. Son aquellas que te impiden pensar o actuar ante una situación concreta anulando y bloqueando las capacidades. Son las que restan energía y te inhabilitan para afrontar determinadas situaciones. Si yo pienso que soy tímida voy a ser incapaz de hablar en público. Me paralizaré
  • potenciadoras. Son las que te facilitan el camino de la realización, que te sirven como recursos, que te ayudan y potencian la confianza en ti misma y tus capacidades, permitiéndote afrontar con éxito situaciones complejas. Si te crees capaz de realizar un curso por muy difícil que sea no te vas a rendir. Te dará fuerza y voluntad para seguir intentándolo.

¿Cómo cambio mis creencias?

  • Date cuenta de ella. Tienes que saber que existe esa creencia, que está marcando tu conducta. Se consciente de ello. Es la parte más difícil del proceso porque algunas están tan arraigadas que no podemos verlas
  • Fijate si es útil. Todas las creencias han sido útiles en su origen. Debes darte cuenta si sigue siendo útil o ya no.
  • Querer cambiarla.  Si no es útil es hora de cambiarla. Pero quizás sea costoso porque supone salir de tu zona de confort. ¿Estás dispuesto a correr el riesgo?
  • Es un pensamiento. Fíjate que aunque sea una idea validada por muchos años no deja de ser un pensamiento que en un momento te resultó útil. Como cualquier pensamiento es efímero, va a pasar. Cuando venga esa creencia, ese pensamiento a tu cabeza déjalo pasar. No lo pelees, simplemente no le hagas caso y se irá. ¿Pero va a volver? Si, claro. Es una idea que ha estado en tu cabeza durante muchísimo tiempo. Es normal que vuelva una y otra vez. Pero cuanto menos caso le hagas más tardará en volver. Déjala pasar cada vez que vuelva. Llegará un momento en que te va a ser tan fácil no hacerle caso, casi ni te enteras cuando viene, que no te vas a dar cuenta de si vuelve o no.

Conclusión

Lo más difícil para cambiar una creencia es darte cuenta que la tienes, pero no es imposible. Cuando alguien te diga algo contrario a lo que piensas no te lances a defender lo que tú piensas porque esa es la verdad absoluta. Si te entran ganas de hacerlo puede que haya una creencia detrás. Planteate:

  • ¿esto es realmente así o sólo es una idea que he validado?
  • ¿podría haber otra posibilidad además de la que yo veo?

Si te planteas esas preguntas quizás no encuentres la respuesta en ese momento pero ya estás abierta a otras posibilidades y tarde o temprano verás más.

Si necesitas ayuda para ver esas creencias que te limitan contacta conmigo y yo estaré encantada de poder ayudarte.

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