¿Cómo cerrar ciclos limitantes? Parte 1

¿Cómo cerrar ciclos limitantes? Parte 1

Si no haces algo para dejar atrás esos ciclos que te limitan, nunca conseguirás ese bienestar, paz interior y felicidad que todos buscamos.

¿Qué debes saber para cerrar ciclos?

Llevas una vida de rutina que acaba absorviéndote y hace que vivas en automático. Es lo más normal en la mayoría de las personas, pero esta rutina te impide llevar una verdadera vida de bienestar. No aspiras a nada mejor porque es lo “normal” y acabas viviendo a medias porque no aprovechas todo tu potencial innato. Y ¿cuánto te estás perdiendo por vivir esta vida a medias? Muchas de las cosas que nos han enseñado y hemos asumido son malentendidos

Cuando acaba el año nos proponemos cambios para el siguiente que entra. Analizamos lo conseguido y vemos qué queda por conseguir. Pero a medida que pasa el año nos vamos olvidando de estos propósitos. ¿Te pasa a ti también? Un año y otro nos hacemos los mismos propósitos pero no conseguimos llevarlos a puerto.

Si año tras año damos por cierto esas limitaciones, esas etiquetas que hemos aprendido y las creemos como verdades absolutas, no conseguiremos cambiar nada. No podemos conseguir diferentes resultados partiendo de lo mismo. Si no entendemos como funciona el ser humano, nos esforzaremos una y otra vez y sólo conseguiremos desgastarnos y desilusionarnos porque no funciona.

Para cerrar ciclos debes conocer:

  • Cuáles son las verdaderas causas que te impiden cerrar ciclos
  • Las claves para cambiar de raíz aquello que genera lo que no quieres
  • Cómo establecer propósitos en tu vida que sí te generen felicidad
  • Cómo crear cambios efectivos y a largo plazo para que las buenas ideas pasen a ser realidades

Claves para cerrar ciclos

Seguro que hay algo que quieres cambiar, ciclos que cerrar o algo que dejar atrás. Si es así ¿ porque no lo haces? A veces, lo único que haces es sentirte culpable por no hacerlo y reprochártelo una y otra vez. Pero así no conseguirás nada bueno.

Lo primero que tienes que hacer es entender qué es lo que verdaderamente está ocurriendo que no te deja cerrar esos ciclos.  Las causas de esos ciclos y  de nuestros instintos:

  • Primero  hay que eliminar esa conversación interna que te dice “hay algo mal en mi” porque no consigues cerrar ciclos, porque eso no ayuda y tampoco es cierto
  • Tampoco es por el resultado de algo que te haya ocurrido ” porque mi madre…, porque mi marido….” Aunque tiene que quedar claro que no lo haces por gusto
  • Tampoco es culpa de nadie de tu alrededor (pareja, hijos, jefe…) ni tampoco tuya.
  • Todos los seres humanos actuamos con total congruencia y sentido con lo que vemos y creemos es nuestra realidad. Reaccionas ante lo que tiene sentido en ese momento para ti. Eres consecuente con lo que ves es tu realidad. Por ejemplo: Una mujer que no está a gusto en su matrimonio, sabe que debe romperlo pero nunca termina de hacerlo. Su parte lógica le dice que lo rompa pero su inconsciente, ese instinto de certeza se lo impide porque ese matrimonio le da una seguridad aunque sea incómoda. Pero si lo deja no sabe lo que va a ocurrir, lo que deberá afrontar, si será capaz de salir adelante… y esa incertidumbre le da miedo. Ese es el motivo por el que no lo deja, prefiere seguir en su zona de confort, aunque no le guste, porque es cómoda
  • Se nos olvida lo que somos y nos creemos lo que hemos aprendido de quienes somos. Todos tenemos unas características innatas que nos permiten reiventarnos continuamente. Aunque siempre no las vemos están ahí. Tienes unas creencias de quien eres: insegura, tímida… son unas etiquetas que vives como si fueran verdad, “así soy yo”. Ej: yo tengo esto en mí y por lo tanto no merezco cariño ni amor. Esto hará que en mis relaciones sea yo la que doy y doy para merecer un poquito de amor
  • En el mundo las únicas personas que pueden esto o aquello son así….y yo no. Ej: Las personas triunfadoras son personas seguras, creativas, recursivas… como yo no soy así no puedo ser triunfadora. Pero eso no es así, porque esas mismas características las tienes tú también, aunque no las veas. Es una historia que te has contado y actúas acorde a ella.

De nuestros instintos:

  • Congruencia de lo que damos por real, no de la teoría.Yo en teoría sé que no debo estar en esa relación pero lo que doy por real (esa comodidad) es lo que me impide dejarla
  • Necesidad. La historia que te cuentas te genera unas dudas que te va a llevar a buscar: protección, certeza y sobrevivencia. Tenemos el cerebro reptiliano que se encarga de protegernos para nuestra sobrevivencia. Actúa de forma instintiva. Si esa historia que te cuentas te genera dudas, crees que te vas a exponer, a hacer el ridículo…tu instinto te llevará a no realizar la acción para protegerte.

Puedes pensar que lo más fácil es convencerte de algo bueno para ti y ya está, pero no. Se trata de darte cuenta de que todo lo que das por cierto es aprendido y no es la esencia de lo que eres. Puedes ponerte delante del espejo y repetir: yo soy bonita, yo soy bonita… intentando ser positiva y convencerte de ello pero si no hay entendimiento no vale porque saldrá tu creencia: pero que bonita si a ti siempre te han llamado fea, si nadie te ha querido… Habrá una lucha entre lo que quieres creerte y lo que crees y al final ganará esa creencia  que tiene sentido para ti y has validado desde hace muchos años.

Conclusión

Quiero dejarte con esta reflexión. Quiero que reflexiones sobre aquello que has dado por cierto durante todos estos años y quizás ya no sea válido. Mira en tu interior y recuerda que no hay nada mal en ti.

En el próximo artículo te daré las claves para cerrar esos ciclos.

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