Ansiedad por el coronavirus

Ansiedad por el coronavirus

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Desde que apareció el coronavirus, el virus se ha ido extendiendo por todo el mundo. En muchos países se ha decretado el estado de alerta y hemos empezado la cuarentena en nuestros domicilios, en la que los niños se han quedado sin colegio, mucha gente ha tenido que dejar de trabajar o cerrar sus negocios, no sabemos si el virus nos va a llegar, ni qué pasará después de la cuarentena, si vendrá una crisis económica… Todo esto está provocando una gran ansiedad en muchas personas

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una respuesta de nuestro organismo para ayudarnos a mantenernos a salvo. Busca tu sobrevivencia. Por lo tanto, la ansiedad en sí no es mala.

Cuando ves un peligro inminente, tienes mucho miedo, tu cuerpo responde con ansiedad para hacerte reaccionar, para que te pongas a salvo. Y reacciona igual ante lo desconocido. Porque sientes miedo a lo desconocido y eso pone en alerta a tu cuerpo. 

La ansiedad te ayuda, el problema viene cuando sientes miedo por todo, porque vives en continúa ansiedad y eso es malo para tu cuerpo.

¿Cómo se genera la ansiedad? 

Escuchamos a muchísima gente decir que esta situación es la que le está generando mucha ansiedad: no soporto esta situación, me agobia esta ansiedad…

Pero si te das cuenta, todas las personas no viven la situación de la misma manera. Hay gente que la vive con mucha ansiedad pero también hay gente que la vive de una manera mucha más tranquila e incluso quien vive el día a día disfrutando de cosas que antes no podía hacer.

Entonces, si la situación realmente fuera la que está originando la ansiedad todo el mundo la viviría con ansiedad, pero vemos que no es así.

Si la lluvia es la que hace que yo me moje, puedo decir que es esa situación la que provoca que me moje porque cualquier persona que se ponga debajo de la lluvia se va a mojar, les pasa a todos. Pero con la ansiedad no ocurre lo mismo porque vemos que hay distintas respuestas ante la misma situación. No podemos decir que la ansiedad viene de la situación, entonces ¿de dónde viene?

¿De donde viene la ansiedad?

La ansiedad no viene de la situación sino de la idea que tú tienes ante la situación que estás viviendo.

Ejemplo 1 

Yo el primer día, cuando dijeron que había que vivir en cuarentena me agobié mucho, estaba muy tensa, intranquila, molesta, mal. Decía: no voy a aguantar 15 días sin salir, va a ser insoportable, no voy a poder y me estaba poniendo realmente mal. Pero después me di cuenta y dije pero vamos a ver, es el primer día y has estado varios días sin salir de casa en otras ocasiones y no te ha pasado nada. Entonces, ¿qué es lo que hace que hoy, que acabas de empezar la cuarentena, ya estés así? Lo que realmente me estaba poniendo tensa no era los días que llevaba encerrada, porque acaba de empezar la cuarentena, sino mi idea de no voy a aguantar, no voy a soportar estar tantos días encerrada. Me di cuenta, que esa era una idea que yo tenía y no la situación en sí. Y al darme cuenta de eso, la empecé a vivir de manera más tranquila, empecé a relajarme. De hecho, ahora llevamos ya un mes de cuarentena y estoy tranquila, estoy viviendo bien.

Ejemplo 2

Si tienes a tus padres que viven en otra casa, porque todos no tenemos los padres en casa, sabes que las personas mayores son las más vulnerables y empiezas a decir: no sé si mis padres están bien, es que son muy mayores, y si  cogen el virus, y si se enferman, y no voy a estar allí, a lo mejor tendría que haberlos traído a casa porque como voy a saber yo si están bien porque a lo mejor no me dicen la verdad para no preocuparme… Empiezas a darle vueltas a todo eso, te empiezas a sentir mal, te empiezas a poner nerviosa, te empieza a faltar el aire…

¿Es la situación la que está realmente haciendo que te sientas así? No, es lo que tú estás pensando de la situación. Estás pensando: a lo mejor mis padres enferman, pero eso no es verdad. Si tú te das cuenta cuando piensas en eso y dices no ha pasado ni tiene porqué pasar, voy a dejarlo ir, voy a estar tranquila porque no ha pasado nada.  Esa ansiedad se va a ir. 

¿Puedo controlar lo que pienso?

Al cabo del día nos llegan unos 60.000 pensamientos a nuestra mente. No podemos controlarlos, ni siquiera sabemos de dónde vienen muchas veces y muchos no tienen sentido. Pero sí podemos controlar los pensamientos a los que hacemos caso. 

Si tengo pensamientos negativos me voy a sentir mal. Si pienso que mis padres van a enfermar tengo que darme cuenta que sólo es una idea, que no es algo real y por lo tanto no hacerle caso y dejar que ese pensamiento se vaya.

Cambia tu foco

Fíjate en las cosas buenas que nos ha traído la cuarentena,  en vez de enfocarte en las cosas malas. Haberlas haylas, y muchas. No sabes si vas a enfermar, ni sabes lo que va a ocurrir después de la cuarentena. Quizás lo que te imaginas no ocurra y si no va a ocurrir para qué preocuparte y si ocurre ya te preocuparas en su momento. Si te preocupas ahora, te preocupas dos veces. 

Además tienes que vivir la cuarentena lo más tranquila posible porque cuando la vives con ansiedad, con miedo, tus defensas bajan y tienes que estar fuerte para combatir el posible virus.

Cosas buenas de la cuarentena

Empieza a fijarte en las cosas buenas que nos ha traído la cuarentena:

  • Disfrutar de la familia. Ahora no hay horarios, ni las prisas del día a día y puedes disfrutar de ellos plenamente
  • Dormir. Duerme hasta que te de la gana, lo que necesites, lo que tu cuerpo te pida. No hay horarios ni despertadores, no hay necesidad de madrugar.
  • Leer. Ahora puedes leer ese libro que tanto te interesa y antes nunca encontrabas el tiempo porque siempre había cosas que hacer. O ver esa serie o película favorita.
  • Jugar con tus hijos. Antes muchas veces tenías poquito tiempo para dedicarles y es ahora cuando puedes pasar horas con ellos jugando, hablando, disfrútalos.
  • Hacer un montón de actividades juntos o sola. Actividades que nunca tenías tiempo para hacer: cocinar, aprender una nueva actividad, hacer deporte… lo que te guste y disfrutes.

Disfruta cada día de lo que haces, sin preocuparte de lo que ocurrirá mañana. Mañana ya veremos qué ocurre, pero ahora vamos a disfrutar de lo que tenemos. Cuándo empiezas a vivir el día a día, sin preocuparte de lo que venga después, estas más tranquila y la ansiedad va desapareciendo.

Porque la ansiedad viene de ese miedo a lo que no  controlas, pero lo que está pasando en tu día a día lo estás controlando porque estás viendo lo que está pasando en tu momento, en este momento.

Cómo me quito esta ansiedad

No siempre vas a conseguir estar tranquila, no se puede estar bien siempre. Somos seres emocionales y las emociones vienen y van.

Habrá momentos en que te sientas un poco más nerviosa, más tensa y puede darte un poquito de ansiedad. Y más cuando esto se va acumulando muchos días.

Cuando empieces a sentirte así:

  • Haz deporte. No puedes salir a la calle pero se puede hacer muchas actividades en casa. Al hacer ejercicio se libera ese estrés, ansiedad o nerviosismo. Ayuda a liberar endorfinas, hormonas de la felicidad
  • Céntrate en la respiración. Cierra los ojos, pon tus manos sobre tus costillas, respira y concentrarte en tu respiración. Mira  como el aire entra por la nariz, bajando hasta los pulmones. Tu abdomen se llena de aire y se va hinchando. Después suelta poco a poco el aire por la boca y mira como se va deshinchando tu abdomen y el aire sube para salir por tu boca. 

Cuando haces deporte o te concentras en tu respiración esos pensamientos que tienes de miedo, de preocupaciones, desaparecen. Porque todos los pensamientos, cuando no les haces caso, marchan, se van.

Seguro que te habrás dado cuenta más de una vez, cuando estás pensando una cosa y de repente viene alguien y te habla. Cuando terminas de  hablar con ella te preguntas en que estabas pensando antes de la conversación. Ese pensamiento ya se te ha ido porque ya no le estabas haciendo caso, ya no estabas centrando su atención en él.

Cuando dejas de centrar la atención en esas cosas que te preocupan, tus pensamientos se van a marchar y con ellos se van a marchar esos sentimientos de miedo,  angustia y ansiedad. Porque son nuestros pensamientos los que producen nuestras emociones. Si los pensamientos se van, la emociones también se van.

Resumen

Cuando estás con ansiedad, tiendes a exagerar tus problemas, a preocuparte en exceso antes de que ocurran, a esperar lo peor y a decirte a ti misma que, cuando lleguen esos momentos difíciles, no serás capaz de hacerles frente.

Esto es debido a que  has adquirido el hábito de preocuparte, de esperar dificultades y de evitar situaciones difíciles. Físicamente, el cuerpo se ha habituado a estar tenso y a reaccionar con ansiedad en todo tipo de situaciones.

Cambia tu foco. Céntrate en las cosas que puedes controlar y las cosas buenas de cada momento.

Vive el presente. Disfruta cada momento de lo que tienes. El presente es un regalo.

Si te ha gustado el artículo déjame un comentario y comparte para que llegue a más gente.

 

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