Crisis de los 40

Crisis de los 40

 

Siempre hemos oído hablar de la crisis de los 40 pero, ¿qué es?

La crisis de los 40 o de mediana edad, es esa época en la que te cuestionas todo. Se suele dar entre los 35 y los 45 años. Llegados a esta edad, se espera tengas unos objetivos cumplidos: tener una casa en propiedad, un trabajo estable, una pareja e hijos…Unos lo hemos conseguido y otros no. Estás en una época en que ya has pasado la juventud, estás en la madurez y toca revisar si has conseguido esos objetivos.

Desde pequeños, tu ámbito familiar y la sociedad, te inculcan que debes conseguir esos objetivos para ser feliz. Si los logras, serás feliz.

Los que no los han conseguido se sienten fracasados y muchos que los han conseguido se dan cuenta de que realmente no son felices.

¿ Qué te ocurre?

El problema es que te has dejado llevar por lo que te decían que debías conseguir sin cuestionarte si eso era realmente cierto.

Muchas veces has renunciado a tus sueños para seguir  ese patrón que te han inculcado.

Llegados a esta edad, echas la vista atrás para ver todo lo que has conseguido. Muchas veces te sientes insatisfecho .Llevas una rutina en tu vida y piensas en lo que te queda, ¿así va a ser el resto de mi vida? Esta pregunta te produce desazón porque te parece que te falta algo. Que no tiene emoción la vida.

Recuerdas cuando eras joven: todo era emociones nuevas, nuevas experiencias, apenas preocupaciones… ¡Eso si era vida! No como ahora que todos los días son iguales. ¡ Y así el resto de mi vida!

El problema no es la edad. No es que hayas perdido la juventud.El problema es el tipo de vida que llevas. Esa vida que parece no ser tuya. Esa vida que no te satisface.

Has ido tomando decisiones en tu vida que te ha llevado a la vida que tienes hoy. Muchas las has tomado pensando en lo que se espera de ti.

Y ahí está el problema. Has hecho lo que se esperaba de ti y te has olvidado de lo que realmente querías tú. Qué tipo de vida querías para ti.

Muchas de las decisiones tomadas ya no tienen marcha atrás. Otras aún estás a tiempo de rectificar y hacer eso que realmente te gusta y te hace sentir bien.

No todo es malo en esta crisis. Es un momento de reflexión que te ayudará a conocerte mejor.

La juventud ya ha pasado y no va a volver pero te queda muchísima vida por delante que puede ser maravillosa. Depende de ti.

Revisa la vida que llevas. Fíjate en las cosas maravillosas que tienes: pareja, hijos, familia, amigos… Fíjate también en esas cosas que no te gustan demasiado. Esas son las cosas que debes cambiar. Aún estas a tiempo.

Quizás has estado siempre en casa cuidando de tu familia. Ahora tus hijos son mayores, ya no te necesitan y te sientes poco útil. Cámbialo. Busca cursos de actividades que te gusten y apúntate. El hacer cosas nuevas te renueva la ilusión. Además conocerás gente nueva de la que pueden surgir buenas amistades.

Quizás querías haber estudiado y las circunstancias hicieron que no pudieras hacerlo. Hazlo ahora. Nunca es tarde. Queda mucha vida por delante. Estudia eso que tanto te gustaba. Después puedes dedicarte a ello o no. Pero sólo el hecho de cumplir uno de tus sueños te hará sentir más viva y con más ilusión.

Quizás llevas muchos años trabajando en una empresa en la que no te sientes reconocida y te sientes quemada. Eso va a afectar a todos los campos de tu vida. Si no te gusta cámbialo. No te digo que dejes ese trabajo mañana, y menos en estos momentos en que es tan difícil encontrar uno nuevo. Pero puedes buscar opciones alternativas. Puedes encontrar algo que realmente te guste y puedas realizarlo paralelamente hasta conseguir vivir de ello. No es fácil pero tampoco imposible y si te va a permitir vivir mejor bien vale la pena intentarlo.

Sea cual sea tu situación lo importante es hacer algo que realmente te guste a ti, que te haga sentirte bien contigo misma, que te llene de ilusión.

Hay muchísimas cosas por hacer. La juventud no va a volver. Puedes recordarla con ilusión, con cariño pero no echarla de menos. Todas las etapas tienen sus cosas buenas.

Ahora eres más sabia, sabes más cosas y tienes más experiencia. Antes te divertías pensando en lo que a ti te gustaba. Ahora puedes compartir tus momentos de diversión con tu familia. Son distintas experiencias pero igual de buenas.

Recuerda: valora las cosas buenas que tienes y busca cosas nuevas que te vuelvan a ilusionar.

La vida es maravillosa y debes disfrutarla.

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Un saludo

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