¿Qué es el coaching?

El coaching es una metodología de desarrollo personal. Con ella aprendes a mirar en tu interior para conocerte y quererte.

El coaching de vida y transformación te enseña cómo se crea la experiencia humana. Si sabes como se crea la comprendes y te vuelves más comprensiva contigo y los demás.

Para mi, ha sido un proceso maravilloso que me ha aportado paz y bienestar a mi vida. He comprendido que se puede estar en bienestar a pesar de los problemas o circunstancias de la vida.

Con este proceso mejoras tú  y los de tu alrededor. No porque los cambies conscientemente, si no porque si tu cambias irradias una luz diferente que los demás perciben y eso produce un cambio también en ellos.

Esto no significa que ahora soy perfecta y hago todo perfecto. Claro que no. Soy humana y cometo “errores” humanos. Pero mejoras cada día y tus “errores” son menores o se producen menos a menudo.

¡Es tanto lo que me ha aportado el coaching a mi vida que cuesta explicarlo en pocas palabras! Pero quiero compartirlo, que tú también te beneficies de lo que he aprendido.

La mejor manera de compartirlo es mediante sesiones de coaching. Pero ¿cómo son estas sesiones?

Las sesiones son una “charla” entre amigos libre de juicios. No te voy a juzgar. En ellas me cuentas tus problemas o inquietudes para intentar solucionarlo.

No te voy a decir que debes hacer, que es lo mejor para tí porque la única que lo sabes eres tú. Tus respuestas están en tu interior. Yo voy a ser tu guía para ayudarte a mirar en tu interior y que encuentres las respuestas que aún no ves.

Es un proceso sencillo pero muy eficaz. ¡Es increible el cambio que se produce en los clientes con las sesiones!¡ Y es tan simple de aplicar! Simple pero muy poderoso. Te empodera.

¿Te animas a intentarlo? Puede cambiar tu vida .

 

¿Cómo influyen los pensamientos en ti?

 

 

Los pensamientos tienen muchísima influencia en tu vida. Son los que te provocan los sentimientos.

Si te levantas un día, ves que está soleado y piensas:

Qué bien, que día más bonito. Puedo ir a pasear, al parque, a la piscina….

Estos pensamientos te producen unos sentimientos que te hacen sentir alegre, contenta, optimista…

Si por el contrario piensas:

Otro día de sol. Me voy a achicharrar, me asfixiaré. Qué mal

Estos pensamientos te producen enfado, rabia… y te hacen sentir mal.

El hecho es el mismo. Un día de sol. Pero tu estado de ánimo cambia según lo que piensas sobre ello. No es el hecho lo que te produce el estado de ánimo, sino los pensamientos.

Esto ocurre con todos los temas.

Si alguien te  dice algo que piensas  es ofensivo, pensarás:

porqué me dice eso, qué se ha creído, cómo se atreve…

Y te  sentirás con rabia, enfado, ira…. y la relación con esa persona empeorará.

Muchas veces el problema no es lo que te dicen sino como lo interpretas. ¿Vale la pena enfadarte por todo y sentirte mal? ¿Se puede evitar?

La respuesta es si

Si piensas : esta persona me ha contestado mal y le “charlas” a ese pensamiento:

Se va a enterar, esto no va a quedar así, me lo va a pagar….

Te vas a sentir mal.

Por el contrario, si piensas: esta persona me ha tratado mal y no le “charlas”, lo dejas pasar, evitaras ese malestar. Deja pasar el pensamiento. No le hagas caso y se irá.

Hay que intentar sentirnos siempre bien. ¿Esto significa que hay que pasar de todo?

No, claro que no.

Significa que a veces, le das mucha importancia a cosas que no la tienen. Exageras la situación.

Evitarás muchos malos ratos y vivirás más feliz, si dejas pasar esos pensamientos. No se trata de cambiarlos por otros, sólo dejarlos ir.

¿Qué es la felicidad?

 

Todos queremos ser felices y buscamos la felicidad una y otra vez. Pero, ¿qué es la felicidad?

Cuando eras pequeña te dijeron que estudiaras para tener un buen trabajo el día de mañana, que te casaras, que tuvieras hijos…. y así serías feliz.

Ya tienes todas esas cosas y ahora qué ¿eres feliz?

Te has preguntado mil veces si ya tienes todo lo que se esperaba de ti, ¿ porqué no eres feliz?.¿Es esto la felicidad, sólo esto?

Sientes que te falta algo, quizás no sabes el qué pero no te sientes bien contigo misma.

Piensas que serás feliz cuando consigas una casa nueva, un mejor coche, más dinero….Pero cuando lo consigas serás feliz sólo unos días y luego anhelarás cosas nuevas y luego otras y otras…. y nunca consigues ser feliz. Siempre te falta algo.

Has llegado a pensar que la felicidad no existe. O que sólo son felices los ricos porque lo tienen “todo”.

NO. La felicidad no es cúmulo de cosas, sino una actitud.

Si dependiera de las cosas que tienes todos los ricos serían felices y muchos, a pesar de las riquezas, no lo son.

Los pobres que no tienen “nada” nunca serían felices. Pero todos conocemos gente de pocos recursos que irradian alegría  y felicidad. Y piensas, ¿cómo pueden ser felices si no tienen “nada”?

La felicidad es la actitud con la que ves la vida. No se trata de acumular riqueza sino de disfrutar lo que ya tenemos.

Agradece todos los días las cosas buenas que tienes.Quizás pienses: si no tengo muchas cosas buenas, tengo muchos problemas.

Eso es porque no valoras lo que ya tienes. Tienes muchas cosas que por considerarlas “normales”, porque todos las tienen, no las valoras. Piensa:

  • Tienes una casa donde vivir. Quizás piensas que no es la casa de tus sueños, que podría ser mejor pero hay gente que ha perdido la suya y otros viven en chabolas.
  • Tienes derecho a sanidad. No en todos los países la tienen, deben pagar por ella.
  • Tienes educación para tus hijos. ¡Cuántos hay que no pueden dársela! En otros países desde bien pequeños abandonan el colegio para trabajar.
  • Tienes servicios básicos como agua, luz, gas…. que te hacen más cómoda tu vida
  • Tienes muebles, electrodomésticos que hacen tu vida más confortable.

Son cosas que consideras normales pero hay muchos países que nos la tienen. Tú has tenido la suerte de nacer en este país y poder disfrutarlas.

Si todos los días agradeces todo lo bueno que hay en tu vida, empezarás a valorar más las cosas que ya tienes y te sentirás más feliz.

Pruébalo. El agradecimiento tiene un gran poder.

¿Recuerdas cuando eras pequeña y te decían que ibas a ir a la playa, al monte, de vacaciones…? Te ponías a saltar de alegría. Esa es la ilusión que tienes  que recuperar. Ilusiónate por cada cosa que hagas, por pequeña que sea.

Valora los pequeños momentos. Pequeños pero importantes porque te hacen sentir bien todos los días:

  • La sonrisa de tu hija
  • El abrazo de tu pareja
  • Un café con las amigas
  • Una bella canción que te emociona o te impulsa a bailar
  • Un paseo por el campo o tu ciudad
  • Una buena película
  • Un día de sol que te incita a pasear……

Añade tú más. La lista es interminable

Disfruta el presente, es lo único que tienes. El pasado pasado está y el futuro aún no ha llegado.

Conclusión: La felicidad no se obtiene teniendo más o menos cantidad de cosas, si no con la actitud con la que vas por la vida. Disfruta cada momento como si lo vivieras por primera vez y valora todo lo que tienes. No esperes a perder lo que tienes para valorarlo.

¿Y tú, cómo disfrutas de la vida, qué te hace feliz? Explícamelo en los comentarios.

Un abrazo.

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